un poco de espera y a ver qué
un día no ir adonde siempre
ni hablar de lo que es ya común
un poco de rabia y entonces viene
el filo de la navaja a medio día
el quebradero de platos y luego
silencio
nada más que para quitarle brillo
se puso a escupir sobre todos los coches
estaba por única vez dispuesto a caerse
sobre las frías aguas del desprecio
y morir de lleno con la cara hasta el desfiguro
después ya no sería necesaria la espera
ni los días enteros para cortarlos
en pedacitos de tristeza
y de odio
y de miedo
por lo que fue
y se quedó
para siempre
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