Estaba la construcción perfecta. Toda ella terminada en formas claras y precisas. En ella se podía entrar y recorrer todo el espacio del sueño de muchos siglos.
La insistencia había sido, después de diversos y gran cantidad de ensayos, correspondida con la realización de la construcción perfecta. En ella estaban la naturaleza y la urbe, el mar y el bosque, el cielo y la tierra, la música y el ruido, todos los colores, el desierto...
Sólo hacías falta tú para constatar todo esto que te llama a entrar y a perderte hasta el último día de tu existencia.
Si te asusta extraviarte, será mejor que sigas yendo a la escuela, y hasta que te canses de ella, hasta que descubras las medidas de tu espíritu, hasta entonces las puertas de la construcción perfecta se abrirán y te darán paso con toda la energía del cosmos.
¿Lo dudas?
Adiós.
