lluvia de cuerdas
de rasguños en la boca
pulsos encerrados como bestias
ya por la noche el cansancio
de establecer lo fugitivo
lo que ha de irse atrás de las palabras
y de nuevo lo que ya fue
se cuelga en todos lados
aunque abajo de las ventanas
ni qué decirlo tiene lo que se olvida
de pronto
lluvia de labios
de cuerdas en el cielo
pulsos encerrados como lágrimas
ni qué decir eso
que se ha ido
en golpes finos de madera
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