podría hacerse con cita, y se llenaría el mundo, este mundo, de aliento gélido
podría no llegar esa cita, ni con todas las bibliotecas del mundo hurgadas por incontables manos
y en lo alto muy alto del monte en que había iniciado la idea, el cielo se vaciaría de todos sus paraísos
esa suerte -de fe ciega- cocida a los trajes bien conservados en el premio y los aplausos
esa misma suerte que se hace presente con cada sueño bien alimentado por las tetas de la diosa madre
se haría cargo de enterrar el rostro de la pena chorreada por el asco
y deaparecería, entonces, el aliento gélido de este mundo en que estarían enterrados la idea y los paraísos
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