parecía la misma puerta, el mismo sueño, la misma calle
todo parecía ser lo mismo
a un lado de la cama los zapatos de otro cuento seguían
con el mismo polvillo, la misma rotura, el mismo desgaste de
suelas
abrí la ventana y aparecíó el cielo de todos los días
allá continuaba el edificio de cristales azulencos, el
estacionamiento con los mismos
honda, audi, mustang y otros carros más que se repetían como
cada día a la misma hora
bajé a la calle y me encontré con la misma mujer de las 9:30 de la
mañana
mostró la misma sonrisa detrás del rojo intenso de sus labios
húmedos
continué la marcha pensando en la misma escena de los últimos
sueños
ella estaba en el añejo sillón de terciopelo verde desnuda,
sangrando entre los pechos
las piernas abiertas y un hongo enorme había escapando desde
adentro de su sexo
miré hacia atrás y todo se volvió calle, ajetreo de carros y voces
después continuaría todo como si nada hubiera pasado
así me iba de una hora a otra, hasta acabar tirado en la misma
cama
donde habría otra vez los mismos sueños de erotismo y muerte
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