Nada es permanente;

excepto el vacío y el silencio.

viernes, 22 de febrero de 2013

de una hora a otra hora






parecía la misma puerta, el mismo sueño, la misma calle

todo parecía ser lo mismo

a un lado de la cama los zapatos de otro cuento seguían

con el mismo polvillo, la misma rotura, el mismo desgaste de 

suelas


abrí la ventana y aparecíó el cielo de todos los días

allá continuaba el edificio de cristales azulencos, el 

estacionamiento con los mismos

honda, audi, mustang y otros carros más que se repetían como 

cada día a la misma hora


bajé a la calle y me encontré con la misma mujer de las 9:30 de la 

mañana

mostró la misma sonrisa detrás del rojo intenso de sus labios 

húmedos

continué la marcha pensando en la misma escena de los últimos 

sueños

ella estaba en el añejo sillón de terciopelo verde desnuda, 

sangrando entre los pechos

las piernas abiertas y un hongo enorme había escapando desde  

adentro de su sexo


miré hacia atrás y todo se volvió calle, ajetreo de carros y voces

después continuaría todo como si nada hubiera pasado

así me iba de una hora a otra, hasta acabar tirado en la misma 

cama

donde habría otra vez los mismos sueños de erotismo y muerte 






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